Se oye su cantar
cuando me asomo a la ventana,
duermo con su canto
me relaja el sueño.
Cuando llega el alba
están puntuales
en el sitio de siempre.
A la hora de comer,
va a su nido,
sus crías esperan
ya con el pico abierto.
Y cuando es hora de dormir,
se tumba junto a ellas,
para acariciarlas y cuidarlas
en la noche oscura y solitaria.

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